De verano a otoño: qué tejidos elegir para el cambio de temporada

Hay un momento del año en el que vestirse se complica un poco. Sales de casa por la mañana y apetece llevar una chaqueta, a mediodía vuelve a hacer calor y, cuando cae la tarde, empiezas a echar de menos alguna capa más. Sí, hablamos del entretiempo.

El paso del verano al otoño tiene precisamente eso: temperaturas que cambian a lo largo del día y un armario que todavía no está preparado para despedirse de las prendas ligeras, pero tampoco puede ignorar que el fresco empieza a llegar.

¿La solución? No hace falta sacar todavía los tejidos más gruesos. Elegir bien los tejidos de entretiempo nos permite confeccionar prendas cómodas y versátiles que funcionan especialmente bien durante estas semanas de transición.

¿Qué buscamos en una tela de entretiempo?

Ni demasiado fina ni excesivamente abrigada. Parece sencillo, aunque encontrar ese punto medio depende mucho de la prenda que queramos confeccionar.

Las telas para entretiempo deberían permitirnos jugar con las capas. Una camisa puede llevarse sola durante las horas centrales del día y combinarse con una chaqueta por la mañana. Un vestido ligero puede seguir utilizándose con una rebeca. Y unos pantalones con algo más de cuerpo empiezan a sustituir poco a poco a las prendas más veraniegas.

Por eso, más que pensar únicamente en “telas de otoño”, merece la pena fijarse en el peso, la caída y el grosor de cada tejido.

Algodón: un básico que sigue funcionando cuando termina el verano

El algodón no desaparece del armario cuando llega septiembre. Al contrario, su versatilidad hace que podamos encontrarlo en tejidos muy diferentes y adaptarlo a multitud de prendas.

Un popelín de algodón, por ejemplo, puede funcionar en camisas, blusas o vestidos. Si buscamos algo con un poco más de cuerpo, otros tejidos de algodón pueden servir para pantalones, faldas o sobrecamisas.

Aquí hay un detalle importante: algodón es la fibra, no un único tipo de tela. El resultado final dependerá de cómo esté tejido, de su gramaje y de su composición. Por eso podemos encontrar algodones muy ligeros para verano y otros mucho más apropiados para los primeros días frescos.

Es precisamente esa variedad la que lo convierte en uno de los grandes aliados del cambio de estación.

Viscosa para prendas que todavía piden ligereza

Septiembre no significa frío. En muchas zonas, durante buena parte del mes seguimos teniendo temperaturas bastante altas, especialmente a mediodía.

Para esos días, la viscosa sigue teniendo mucho sentido. Su caída la hace especialmente interesante para confeccionar blusas, vestidos, faldas o pantalones fluidos. Son prendas que todavía conservan ese punto ligero del verano, pero que podemos empezar a combinar con chaquetas finas, cárdigans o prendas superpuestas.

Si buscas telas ligeras para otoño, puede ser una opción a considerar antes de pasar a materiales con mayor grosor.

Además, los tonos más neutros, estampados florales oscuros o colores propios de esta época pueden hacer que una prenda ligera tenga rápidamente un aire más otoñal sin necesidad de cambiar por completo el tipo de tejido.

Lino, también después de agosto

Tendemos a relacionar el lino directamente con las vacaciones y los meses de más calor, pero no necesariamente tenemos que guardarlo en cuanto termina agosto. Un pantalón de lino, una camisa o una americana ligera pueden seguir teniendo recorrido durante las primeras semanas de entretiempo.

Aquí las combinaciones vuelven a ser importantes. Podemos sustituir las sandalias por calzado cerrado, incorporar una chaqueta o combinar una camisa de lino con unos pantalones de mayor gramaje. En el cambio de temporada, muchas veces no se trata de cambiar todo el armario de golpe, sino de aprender a mezclar prendas y tejidos de diferente peso.

Sarga: cuando empezamos a buscar un poco más de cuerpo

A medida que avanzan las semanas probablemente nos apetezca dejar atrás los tejidos más finos. La sarga puede ser una buena alternativa para pantalones, faldas, chaquetas ligeras o sobrecamisas. Su característica estructura diagonal le proporciona un aspecto y un cuerpo diferentes a los tejidos más ligeros que solemos utilizar en pleno verano.

Dependiendo de la fibra, composición y gramaje, encontraremos sargas con comportamientos muy distintos. Por eso, como siempre, conviene escoger pensando en el proyecto y no únicamente en el nombre del tejido.

Para una chaqueta de entretiempo, por ejemplo, buscaremos una estructura diferente a la que necesitaríamos para unos pantalones.

Denim ligero para las primeras prendas de otoño

El tejido vaquero tampoco tiene por qué ser pesado. Existen denims de diferentes gramajes y composiciones, lo que permite utilizarlos en prendas muy distintas. Las versiones más ligeras resultan interesantes para camisas, vestidos, faldas o prendas de transición.

Es una manera sencilla de empezar a introducir tejidos con una apariencia más otoñal sin pasar directamente a las telas más gruesas del invierno. Además, una camisa vaquera o una sobrecamisa puede convertirse en una de esas prendas que solucionan el clásico problema del entretiempo: llevar algo que podamos poner y quitar fácilmente conforme cambia la temperatura.

Punto fino para empezar a jugar con las capas

Cuando las mañanas empiezan a refrescar, el punto vuelve poco a poco a nuestros armarios. Pero todavía no estamos hablando de jerséis gruesos. Los tejidos de punto más ligeros pueden funcionar para camisetas de manga larga, vestidos, cárdigans finos o prendas cómodas que podamos combinar fácilmente con otras capas.

Ese es, en realidad, uno de los secretos para vestir bien durante estas semanas: no buscar una única prenda que sirva para cualquier temperatura, sino combinar varias capas ligeras.

¿Qué tejido elegir para tu próximo proyecto?

Antes de comprar una tela porque te encanta —todos lo hemos hecho alguna vez— piensa primero qué quieres confeccionar.

Si buscas una blusa o un vestido con movimiento, puedes optar por tejidos ligeros y con caída. Para pantalones, faldas o sobrecamisas probablemente agradecerás algo más de cuerpo. Y si lo que quieres es una prenda exterior para las primeras mañanas frescas, merece la pena buscar tejidos algo más estructurados.

También es importante revisar siempre la composición, el gramaje, el ancho y las instrucciones de cuidado de cada referencia. Dos telas que a simple vista parecen similares pueden comportarse de manera muy diferente una vez confeccionadas.

Prepara el cambio de temporada con Tejidos Alberto

El final del verano no significa pasar directamente a abrigos, lanas y prendas gruesas. Todavía quedan muchas semanas en las que necesitamos tejidos versátiles, capaces de acompañarnos durante esos días en los que el tiempo cambia casi por horas.

En Tejidos Alberto puedes encontrar tejidos para dar forma a tus próximos proyectos de confección y empezar a preparar el armario para la nueva temporada.

¿No sabes cuál elegir? Cuéntanos qué prenda tienes en mente y te ayudaremos a encontrar el tejido que mejor se adapte a tu proyecto. Porque, cuando se trata de coser, elegir bien la tela es siempre el mejor punto de partida.

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